La Reserva Federal de Estados Unidos anunció ayer un nuevo recorte de 25 puntos básicos en su tasa de interés de referencia, ubicándola en un rango de 3,50% a 3,75%. Se trata del tercer recorte consecutivo del año, en un esfuerzo por apoyar la actividad económica en medio de señales de desaceleración en el mercado laboral y una inflación que, si bien continúa por encima del objetivo del 2%, muestra tendencias de moderación.
Aunque la decisión no fue unánime dentro del Comité Federal del Mercado Abierto, el organismo afirmó que el ajuste busca “mantener el impulso económico sin descuidar la estabilidad de precios”, en un contexto donde la política monetaria global se encuentra atravesando una fase de transición.
Impacto inmediato en los mercados
La reacción de los mercados internacionales fue ampliamente positiva. Las bolsas mundiales registraron subas tras el anuncio, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense descendieron, reflejando expectativas de condiciones financieras más laxas.
El dólar mostró una ligera depreciación frente a varias monedas, favoreciendo a economías exportadoras y mejorando las perspectivas comerciales de Estados Unidos. Sin embargo, la volatilidad intradía evidenció la cautela de los inversionistas ante la incertidumbre sobre los próximos pasos de la Fed.

Efectos sobre economías emergentes
Los países emergentes suelen ser los más sensibles a movimientos de tasas en Estados Unidos. En esta ocasión, el recorte ofrece cierto alivio al costo de financiamiento externo, especialmente para naciones con altos niveles de deuda denominada en dólares.
Además, una Fed más flexible puede incentivar mayores flujos de inversión hacia estos mercados. No obstante, los efectos no son homogéneos: economías con presiones inflacionarias o con monedas debilitadas podrían verse obligadas a mantener tasas internas más altas para evitar fugas de capital.
Impacto en el crédito y el consumo
A nivel global, tasas más bajas en Estados Unidos tienden a:
- Reducir los costos de hipotecas y préstamos.
- Impulsar inversiones de empresas que dependen de financiamiento externo.
- Fomentar el consumo en sectores sensibles al crédito.
El efecto final dependerá de la velocidad con la que los bancos comerciales ajusten sus tasas de interés y de las condiciones internas de cada mercado.






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