A pesar de los constantes operativos de requisa realizados por la Policía Nacional Civil (PNC) en las prisiones del país, los resultados parecen repetirse una y otra vez: decomisos de celulares, dispositivos de conexión a internet, bebidas alcohólicas, dinero en efectivo, armas blancas e incluso armas de fuego.
Aunque estas acciones evidencian cierto control dentro de los centros carcelarios, también reflejan un profundo problema estructural: a los pocos días, las autoridades vuelven a realizar nuevas requisas y los hallazgos son los mismos, o incluso mayores.

La situación del sistema penitenciario en Guatemala es crítica. Según investigaciones de la PNC, la mayoría de las llamadas de extorsión provienen desde las propias cárceles, lo que demuestra que el control interno sigue siendo insuficiente. Es un problema que parece no tener fin, y las estrategias actuales ya no parecen dar resultados.

Un ejemplo reciente es la remodelación del centro penitenciario conocido como “El Infiernito”, rebautizado como Renovación 1. Fue presentado como el modelo a seguir para el resto de las prisiones del país, con tecnología de punta y medidas reforzadas de seguridad. Sin embargo, la realidad pronto desmintió las promesas: los mismos vicios, las mismas fallas, los mismos resultados.
Ante este panorama, surge la pregunta: ¿Qué le recomendarías tú a las autoridades para cambiar de fondo el sistema penitenciario?






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